El rito, el fuego y la serpiente, Sandra De León Torres

3 de junio - 22 de julio

Para este proyecto Sandra De León Torres ha producido una serie de piezas que investigan lo que la artista llama “espacio negativo” presente en tres edificios emblemáticos de la Ciudad de México: la alberca Olímpica Francisco Márquez, el Palacio de los Deportes y el Museo Anahuacalli. Las correspondencias entre sus esculturas y las construcciones no son del todo legibles. Más que centrarse en los cuerpos arquitectónicos especula sobre el espacio a su alrededor que generalmente escapa a la atención, como sucede con la relación entre la arquitectura con la luz y su sombra. Este último factor parece ser uno de los intereses de Sandra de León Torres en estos trabajos, con los materiales y las técnicas que ha utilizado. Para la producción de sus esculturas ha utilizado piedra volcánica y madera carbonizada. Tanto el tratamiento de la madera como el ensamblado con la piedra, a través de presión, recurren a técnicas japonesas que, para la artista, involucra una especie de ritual material que transforma las cualidades de la escultura. Estas consideraciones técnicas en su trabajo resuenan con el interés de la artista en el concepto de “espacio negativo” y su aprecio por la sombra.

Daniel Garza Usabiaga, Ciudad de México, 2023

 

La fracción mínima de luz visible que retiene la superficie color negro de la madera quemada: un punto, una letra o varias líneas que escalan del piso a la pared como la prolongación de una sombra en relieve -vertebrada pero erguida- que se extiende absorbiendo todo lo blanco alrededor.
Una década de trabajo con la caligrafía esencial coloca a Sandra De León Torres en el punto exacto donde los verdaderos poemas son cenizas, fragmentos residuales e imposibles de encajar unos con otros. La composición y la representación donde cada una de sus telas o esculturas actúan su propia ausencia, todas esas fuerzas reunidas que nos llevan a las citas inevitables: Le Corbusier, Carmen Herrera, Richard Serra, Anni y Joseph Albers o el indispensable Sol Lewitt.

Este ejercicio reunido tiene algo del silencioso manifiesto de la artesanía. Nada le sobra, nada le falta, las telas tienen el límite impuesto por las líneas a mano alzada y la madera vantablack, que solo es posible cuando ha sido consumida por el ritual y la memoria, puede comprenderse en esta distribución contemplativa donde sólo lo absolutamente necesario merece ser real. Puede que la respuesta a todo esto sea el lugar en el que coincidimos en este instante, la memoria de un pasado en común en el cual el rito, la serpiente y el fuego no eran profanos como lo enuncia el judeocristianismo, sino todo lo contrario, son la representación misma de lo sagrado del conocimiento y de la paciencia. Estos espacios negativos que asociamos con la oscuridad son en realidad otro espacio de observación, no existe tal oscuridad como significado, porque el margen de apreciación de la arquitectura negativa en el espacio público urbano se aprecia como algo invisible (la naturaleza, por ejemplo), para ello Sandra toma tres lugares emblemáticos de CDMX: Anahuacalli, Alberca Olímpica Francisco Márquez y Palacio de los Deportes. La serpiente que construye a partir de la madera carbonizada, es parte esencial de la tradición japonesa de ensamblaje Ukuriari -técnica donde no puede existir ningún tipo de intervención en el material y funciona a través de la presión del material-, que recalca que todo está dentro de la noción de arte y proceso en las formas, así queda como resultado un opuesto a la luz que juega el rol del negativo contradictorio: luz es sombra y sombra es luz.

Sandra de León Torres (Guatemala, 1985) es una de las artistas centroamericanas que forma parte de una diáspora disidente de los aguijones discursivos, su proceso creativo es paciente e informado, un talento que se hace tan necesario en estos extremos del mundo ancho y ajeno.

Javier Payeras, Ciudad de Guatemala, 2023