hoy fue mañana pero ya es pasado, Guadalupe Salgado
13 de septiembre - 18 de octubre de 2025 | September 13th - October 18th
jueves a sábado, 12h-15h | Thursday to Saturday, 12 - 3 PM
Mar Báltico 24, Nextitla, Miguel Hidalgo, 11420 CDMX (Metro Popotla)
“El simulacro nunca es aquello que oculta la verdad: es la verdad que oculta que no la hay. El simulacro es cierto.”
Baudrillard, 1994
Cuando Guadalupe Salgado comenzó su proyecto arqueología de bajo presupuesto, su primer detonante fue pensar en cómo el ser humano logró sintetizar en formas las ideas. La primera pregunta que se planteó fue: ¿por qué existe algo en lugar de nada? Le interesaban los objetos y los símbolos que daban pie a pensar en el mito del origen de la humanidad y de las civilizaciones, y en cómo estos, con el tiempo, definían un orden simbólico en torno al estatus, el poder, el prestigio, la belleza o el objeto decorativo.
Con el paso del tiempo, estos artefactos pierden su razón de ser y logran liberarse de la función del objeto, pero responden a un deseo de otra índole: testimonio, memoria, nostalgia. No tenemos certeza de para qué fueron hechos, cómo funcionaban ni qué simbolizaban. Podemos agregarles una interpretación, pero siempre persistirá el beneficio de la duda: nada es completamente cierto.
La selección de objetos de Salgado parte de lo que Baudrillard llamaría “el objeto marginal, el objeto antiguo”, aquel de “funcionalidad mínima y de significación máxima, que remite a la ancestralidad o incluso a la anterioridad absoluta de la naturaleza”. Su investigación se ha centrado en cómo viven estos artefactos descontextualizados, desacralizados y domesticados en la actualidad, y en la relación que establece el ser humano al pensarlos y poseerlos como objetos de deseo o trofeos.
Su fascinación por elegir estos objetos arqueológicos radica en verlos como testimonios del fracaso de un sistema, donde su valor actual es la abstracción del tiempo, de la historia. Para la artista, el hecho de que los humanos deseen obtenerlos no es más que un acto de poder para manifestarse y perpetuarse desde los distintos tipos de valor (simbólico, de cambio, de uso). Es el insaciable ciclo del deseo.
En esta serie, Salgado intentó crear un juego de seducción entre el objeto y el usuario, concibiendo al objeto como carnada. Realizó una serie de esculturas de lana con las que buscó jugar con el trompe-l’oeil (engañar al ojo). No pretende crear una réplica real, sino un simulacro con plena conciencia de juego, sembrando dudas a través del uso de diferentes apariencias reales de signos actuales. Creó osos de peluche colocados sobre instrumentos de cacería, con lo que buscó generar la abstracción de un sistema que seduce desde el engaño de una verdad que oculta que no la hay. En realidad, el objeto representa algo que no existe: es una simulación de un modelo que pretende tener un origen, pero que no es real. El simulacro, sin embargo, es cierto.